No quiero esconderme...
No tengo por qué esconderme, no sé por qué tengo que taparme, no quiero ocultar mis sentimientos. Hay gente, pobre de espíritu, que se dedica a observar fijamente a los demás, sin quitar la vista cuando te descubren, a cuchichear sin pudor alguno, a entrometerse sin vergüenza en la vida de otros.
¿Su vida tiene tan pocos alicientes que tienen que coaccionar la libertad de los demás con sus miraditas y comentarios?
Es cierto que todos somos cotillas, y yo soy la primera en admitirlo, pero eso de ir de secreta por la vida me supera.
Idiotas...
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